Comprar golosinas al por mayor o tener bolsas grandes de chuches en casa es fantástico para cualquier fiesta o capricho dulce. Sin embargo, si no se almacenan correctamente, la humedad o el aire pueden hacer que las gominolas pierdan su elasticidad y se endurezcan o que las nubes se queden pegajosas.
1. El poder de los tarros de cristal con cierre hermético
El aire es el principal enemigo de las gominolas. Al entrar en contacto continuo con el oxígeno, el azúcar se cristaliza y la gelatina pierde humedad. Para conservarlas perfectas durante semanas:
- Botes de cristal con junta de silicona: Son la mejor opción tanto estética como funcional. Protegen los dulces de la humedad exterior y mantienen la textura esponjosa.
- Bolsas zip sin aire: Si no tienes tarros, guarda las bolsas abiertas dentro de bolsas de congelación con cierre hermético, extrayendo todo el aire posible antes de cerrar.
2. Temperatura y luz solar: ¿Hay que meterlas en la nevera?
¡El gran error! Salvo en el caso de los chocolates o los flases líquidos en verano, nunca guardes las gominolas ni las nubes en el frigorífico. El frío extremo endurece la gelatina y la condensación de la nevera disuelve el azúcar exterior haciéndolas pegajosas.
El lugar ideal es una despensa o armario fresco, seco y apartado de la luz directa del sol o de fuentes de calor como el horno o radiadores.
3. Truco del trocito de pan o manzana para ablandar chuches duras
¿Se te han quedado duras unas gominolas que tenías olvidadas? Ponlas dentro de un tarro cerrado junto con un pequeño trozo de miga de pan o una piel de manzana limpia durante 12 horas. El dulce absorberá gradualmente la humedad natural sin alterar su sabor, devolviéndole su textura suave original.
En Dulcealmacén puedes encontrar tus chuches favoritas en formatos ahorro y envases con autocierre para conservar toda su frescura desde la primera hasta la última unidad.




